La probable "apertura forzada" en Cuba y cualquier acercamiento entre Washington y La Habana
deberían procurar el horizonte democrático y el respeto a la soberanía de la isla.

sábado, 21 de marzo de 2026

Nombres de calle de ayer y de hoy.
Por una denominación que una
y no separe a la población.

Parece ser que se avecina el cambio de denominación oficial de una de las plazas más importantes de Bilbao y lo lógico es que esta decisión anime el debate de cómo debería enfocarse el asunto desde un punto de vista más global, que permitiese un consenso mayoritario para este menester.

 La decisión de cambio de nombre de la gran plaza de Bilbao anima a revisar el callejero por si acaso se esconden en él otros personajes igualmente poco ejemplares y aquí es donde se presenta el lío.

Como señalaba Luis Lopez en El Correo, "
lo mismo corremos el riesgo de que la búsqueda de la pureza redentora a lo largo de la historia nos retrotraiga hasta la ameba primigenia. Que a ver quién está ahora a la altura para contentar a los refinados paladares contemporáneos en términos de ortodoxia ética. Pero son riesgos que hay que correr. De lo contrario, la ciudad podría estar rindiendo honores a algún misógino militante y racista feroz. Suponte, a alguien que dejó escrito que la mujer es vana, superficial y egoísta, que no sería más que una bestia de carga si no fuese por la tutela masculina. A alguien que veía a los inmigrantes como torpes, sucios, afeminados, débiles, delincuentes y faltos de inteligencia, que corrompían la pureza de la raza local y superior. Ups. Vaya. Igual hay que ir buscando un nuevo nombre para la avenida Sabino Arana".

Yo, personalmente, desde que estuve en La Habana y en Nueva York, y descubrí que las calles y avenidas podrían denominarse con números y eso facilitaba que lugareños y visitantes se ubicaran mas fácilmente cuando no existía Google Maps, ni se les esperaba, me hice partidario de denominaciones que excluyesen a personajes militares, políticos, reyes y personajes varios que no fuesen bien vistos por una gran mayoría de a población. Dejaría pocos, simplemente los de aquellos indiscutibles científicos o personalidades claramente significadas en su apuesta por los DD.HH., y el resto mira que no hay posibilidades para incluir nombres de los que ningún vecino se sienta discriminado.