¿Por qué se oculta información y no se publican con suficiente transparencia los datos relacionados con la evolución del uso del euskara?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

martes, 17 de marzo de 2026

Hoy en los Golem: 'Pillion', obra clave de Harry Lighton
donde la sumisión sexual deja espacio a la ternura.

Pillion 
es el término inglés para designar el paquete. No el paquete de la ingle, que por la temática de esta película podría serlo, sino el paquete que se refiere a la persona que se coloca detrás del conductor en una moto.
Colin, un hombre introvertido, se queda prendado de Ray, el carismático y atractivo líder de una banda de moteros que le toma como sumiso, dinamitando su rutina y cambiándole la vida.
El cineasta inglés aborda en su ópera prima, la sumisión sexual con espacio para la ternura, donde también se habla de los límites del amor y la vulnerabilidad de los roles en una relación.
Más allá de la ternura, la cinta no obvia, ni mucho menos, la relación sexual de sumisión que existe entre ambos protagonistas.
Es una comedia romántica inusual, muy atrevida y, probablemente, el film más caliente del año, y que vuelve a reapropiarse de la figura del motero como icono gay.
Es un film sin excesivas ambiciones formales, pero que quiere hacer digerible al gran público una historia cuyo contexto puede expulsar de primeras a algunos espectadores. Lighton sólo quiere contar bien una historia que, en clave queer, no se diferenciaría mucho de La dama y el vagabundo, por poner un ejemplo de romances imposibles. O mejor aún, La bella y la bestia, siendo ambos encarnados en el mismo personaje del motero.