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lunes, 14 de marzo de 2011

Viva la injusticia ... en el fútbol

"Aquel a quien los dioses desean destruir,
primero lo vuelven loco"
.
Proverbio griego.
Recogido de :
John Carlin (EL PAIS)
Quejarse de la injusticia en el fútbol es como quejarse de la lluvia, o de la muerte, o del apetito sexual de Silvio Berlusconi. Ahí están. Es lo que hay. El fútbol sin injusticia no sería fútbol; sería un deporte más. La injusticia define al fútbol como la muerte define a la vida y la lluvia define a los cielos y la lujuria al primer ministro italiano.

Porque, siendo un deporte intrínsecamente polémico, nos nutre de permanentes temas de discusión. Por eso vemos tantos partidos y por eso las televisiones pagan tanto por los derechos para transmitirlos, y por eso a los jugadores y a los entrenadores les pagan tanto dinero.


Otra posible explicación sensata de por qué Arsène Wenger, el aparentemente inteligente entrenador del Arsenal, hubiera decidido achacar su derrota contra el Barcelona en laChampions esta semana a una decisión arbitral, o de por qué el también inteligente José Mourinho atribuye el dominio azulgrana en la Liga española al favoritismo institucional de los árbitros, es que buscan mantener a toda costa la moral de sus jugadores. El mensaje que en tal caso les envían a través de los medios sería: no, no es que el Barcelona sea un equipo mejor sino que fuerzas ajenas y siniestras están conspirando contra nosotros.

Ahora, si esto nos lo estamos imaginando, si sinceramente se creen lo que dicen, entonces existe un problema serio. Entonces, limitándonos a los síntomas que demuestran hoy en día Wenger y Mourinho, la única posible interpretación es que el Barça les está haciendo perder la cabeza. Jugar contra el Barcelona para entrenadores que realmente creen que sus equipos son mejores, o capaces de ganarles, debería de incluir una advertencia sanitaria que diga: "Enfrentarse a este equipo puede tener consecuencias graves para su salud mental".

Es la negación de la realidad. Es partir de la delirante premisa de que los árbitros son unos dioses que todo lo saben y todo lo ven cuando la verdad, la obvia verdad, es que son la versión hecha carne más visible que existe de aquella gran y terrible verdad identificada por los romanos,"errare humanum est".

Ojalá, por eso, que denuncien todo lo que denuncian sobre la injusticia arbitral en plan frío y calculador: que la ira que demuestran al público sea solo una pantalla. Porque la alternativa, pobres, es que acaben como el jefe de policía en las películas de la Pantera Rosa, maniatados y en el manicomio.

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