Suelo fijarme en esos abuelos y abuelas que ayudan a sus hijos en el cuidado de los pequeños de la familia, bien recogiéndoles de los centros escolares o llevándoles.
Y hasta aquí, todo normal, pero esta foto tiene otro final, porque según le adelantaba por la acera y me fijaba en la estructura del carrito, un tanto infrecuente en comparación con los que yo conozco, de su interior han surgido unos ladridos que, en principio, me han sorprendido, y poco después me han hecho reflexionar sobre cómo hemos podido llegar a esto.
Son múltiples los espacios en la red que nos hablan de los beneficios para la salud para las personas mayores de tener una mascota.
Son muchos los que opinan que adoptar una mascota no solo cambia la vida del animal rescatado, sino también enriquece profundamente la vida de quien lo acoge.
Los animales de compañía ofrecen amor incondicional, compañía constante y una fuente de alegría diaria que proporciona innumerables beneficios. Amor, compañía y alegría son los tres elementos que llevan a mucha gente a solucionar sus problemas personales por la vía canina, incluso a tratarles como pequeños humanos y considerarlos como con los mismos derechos que los niños/as y ahí es donde surge la sensación de que tenemos, los humanos, un problema.
Que personas corrientes y molientes tengan que contrarrestar sus problemas de soledad, de compañía, de cariño, de afecto en bichitos de cuatro patas nos indica que algo esta funcionando muy mal entre los humanos.
Son múltiples los espacios en la red que nos hablan de los beneficios para la salud para las personas mayores de tener una mascota.
Son muchos los que opinan que adoptar una mascota no solo cambia la vida del animal rescatado, sino también enriquece profundamente la vida de quien lo acoge.
Los animales de compañía ofrecen amor incondicional, compañía constante y una fuente de alegría diaria que proporciona innumerables beneficios. Amor, compañía y alegría son los tres elementos que llevan a mucha gente a solucionar sus problemas personales por la vía canina, incluso a tratarles como pequeños humanos y considerarlos como con los mismos derechos que los niños/as y ahí es donde surge la sensación de que tenemos, los humanos, un problema.
Que personas corrientes y molientes tengan que contrarrestar sus problemas de soledad, de compañía, de cariño, de afecto en bichitos de cuatro patas nos indica que algo esta funcionando muy mal entre los humanos.