¿Por qué se oculta información y no se publican con suficiente transparencia los datos relacionados con la evolución del uso del euskara?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

sábado, 11 de julio de 2026

¿Es actualmente posible practicar otra forma de hacer política entre nuestros representantes?

En un recomendable artículo que publica hoy en El Correo, Kepa Bilbao Arztimuño hace una certera reflexión sobre los momentos políticos actuales.

Según el autor, y estoy totalmente de acuerdo con él, la política se parece cada vez más a una guerra de desgaste emocional donde cada palabra se convierte en munición y cada discrepancia en motivo de sospecha. Las redes sociales hierven, los platós sentencian y muchos medios parecen más interesados en reforzar las certezas de sus audiencias que en cuestionarlas.

Pero el buen político es el que sabe que gobernar implica pérdidas, renuncias y conflictos irresolubles. Quien intenta ir a la raíz de los problemas. Quien no actúa desde el cinismo ni desde la arrogancia moral, sino desde una responsabilidad consciente.

La política no consiste en esperar líderes providenciales ni sistemas perfectos. Habría que empezar por algo más sencillo y, al mismo tiempo, más difícil, recuperar la honestidad intelectual, la honradez, la conciencia de los límites y la voluntad de convivir sin convertir al adversario en enemigo.

Ahora bien, una democracia no se degrada solo cuando fallan sus dirigentes. También se degrada cuando los ciudadanos dejan de exigir verdad, complejidad y decencia; cuando castigan el matiz, premian la consigna y sustituyen el juicio crítico por la fidelidad a la tribu.