En un recomendable artículo que publica hoy en El Correo, Kepa Bilbao Arztimuño hace una certera reflexión sobre los momentos políticos actuales.
Según el autor, y estoy totalmente de acuerdo con él, la política se parece cada vez más a una guerra de desgaste emocional donde cada palabra se convierte en munición y cada discrepancia en motivo de sospecha. Las redes sociales hierven, los platós sentencian y muchos medios parecen más interesados en reforzar las certezas de sus audiencias que en cuestionarlas.
Pero el buen político es el que sabe que gobernar implica pérdidas, renuncias y conflictos irresolubles. Quien intenta ir a la raíz de los problemas. Quien no actúa desde el cinismo ni desde la arrogancia moral, sino desde una responsabilidad consciente.