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domingo, 10 de enero de 2016

Mas edita una nueva edición del Cid Campeador y gana una batalla después de muerto (políticamente).

Imágen y texto de www.elplural.com
Mas ha dicho que el precio de su cabeza era que los cupaires cediesen dos de sus diputados – eufemísticamente, “que se integren en la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí – y que se comprometan a no votar en contra del gobierno con ningún partido de la oposición.

De ésta manera, el president saliente evita el descalabro que todas las encuestas le vaticinaban a su partido y acaba desarticulando a las CUP, sometiéndolas y dejando a la formación radical sin alma. En un documento suscrito por JxS y la CUP se explicitan todos éstos extremos. ¿Qué asamblea ha aprobado el documento? ¿Qué asamblea decidirá quienes han de ser los diputados o diputadas que deberán pasar por las horcas caudinas de los convergentes? Las CUP se comprometen a hacer “autocrítica” y renovar a los miembros de su grupo parlamentario. O sea, una purga en toda la regla.

Las preguntas que nadie ha contestado son quién ha convencido a Mas para que lo deje – hace 48 horas no había manera – y con qué se ha presionado a la CUP para que se haya entregado con armas y bagajes. El matrimonio entre el liberalismo neocon y el anticapitalismo radical ha sido posible, es evidente. ¿Pero quién lo va a acabar pagando más caro de los dos? ¿Tiene algo que ver el calendario judicial de los Pujol o el del tres por ciento con que Mas lo haya acabado dejando? ¿Los papeles acerca del origen de las CUP que desaparecieron de la sede de los Mossos estarán en poder de alguien? ¿Qui bono, qui prodet, que dirían los clásicos? ¿Y el precio, cuál es?
Porque los tamayazos se pagan. Tarde o temprano.

Resumiendo, Mas edita una nueva edición del Cid Campeador y gana una batalla después de muerto.