Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 30 de enero de 2016

De puentes políticos y extremos


Me comentan en el típico debate tabernero sobre la política de alianzas del nuevo gobierno que ha de formarse en la capital del reino que si hubiese nuevas elecciones, triunfarían los polos opuestos y más extremos, opinión a la que, evidentemente, me opongo.

Poco podría decirse a favor de los votantes si, pidiendo dialogo y negociación, en una segunda vuelta, premiasen a los extremos y terminásemos de destruir los puentes o restos de los mismos que aun quedasen. ¿No?