Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 28 de enero de 2016

Extremismo religioso y museos

Un simpático vídeo que le volvería loco a algunos líderes religiosos :


Y lo que parece una broma, al día de hoy es cruda realidad:


El Vaticano, esta semana.