Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 12 de enero de 2016

Y donde dije "digo", digo "Diego".

Nada permanece tampoco en el PP inalterable: que se dijo no a la reforma de la Constitución, pues se dice ahora sí, y aquí paz y después gloria; que hay que pactar un programa de recuperación económica, pues se pacta; que hay que incluir en un hipotético gobierno a quien llamó indecente al presidente del Gobierno, pues se le incluye... 

Todo es ya negociable, incluso es posible que "in extemis" como ocurrió con Mas, Rajoy también se preste a dar un paso al lado. Tiempo al tiempo. 

Todo sea, en este caso, por la estabilidad de España y el interés de la patria.