Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 12 de enero de 2016

Y donde dije "digo", digo "Diego".

Nada permanece tampoco en el PP inalterable: que se dijo no a la reforma de la Constitución, pues se dice ahora sí, y aquí paz y después gloria; que hay que pactar un programa de recuperación económica, pues se pacta; que hay que incluir en un hipotético gobierno a quien llamó indecente al presidente del Gobierno, pues se le incluye... 

Todo es ya negociable, incluso es posible que "in extemis" como ocurrió con Mas, Rajoy también se preste a dar un paso al lado. Tiempo al tiempo. 

Todo sea, en este caso, por la estabilidad de España y el interés de la patria.