Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
domingo, 3 de enero de 2016
No a la pena de muerte ...
... ni en Euskadi ni en Arabia Saudí,
ni ejercida por terroristas ni institucionalmente,
ni por incumplir la ley laica ni la religiosa.
Por los asesinados en Arabia Saudi, con un tajo limpio de espada.