Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 29 de enero de 2016

Vino, tradición e imposición religiosa.

Una vez más, bien por Hollande, por no ceder al chantaje de los fanáticos de la religión.

A diferencia de Italia, donde las autoridades decidieron tapar las esculturas de desnudos para no ofender al invitado, los franceses no están dispuestos a realizar concesiones. 
Ni el programa nuclear, ni Siria han sido motivos de discrepancia. 
El vino en la cena es lo que divide a los presidentes de Francia e Irán. 
Nadie les obligaba a beber, pero sus ideas no pueden ni debemos permitir que salpiquen  ni se impongan al resto.