No hace falta saber mucho de economía para deducir que a corto plazo cabe esperar un episodio de inestabilidad en los mercados y que a medio y largo plazo, las subidas arancelarias dejarán alteraciones en las cadenas de valor, inflación, retraso en las decisiones de compra e inversión y lesiones en la economía real de todos los paises afectados, que serán casi todos. Por otra parte, Trump es un Júpiter tronante, duro y amenazador que tiene por estrategia el miedo. Con una intervención populista, como si estuviese en su antiguo programa televisivo.
Ahora bien, tres palabras:
-calma, Europa no tiene que ponerse nerviosa y cabe reaccionar con paso corto y seguro.
-unidad, nuestra respuesta tiene que ser unitaria y debemos mostrarnos unidos sin fisuras.
-y contundencia donde más les duele: en los servicios digitales.

Trump muestra la orden ejecutiva
con los aranceles universales
este miércoles en los jardines de la Casa Blanca.
Carlos Barria (REUTERS)
elpais.com/economia/dispararse-en-el-pie
La guerra comercial no empieza de inmediato y hay cierto espacio para la negociación: esta reacción era poco más o menos lo que se esperaba ayer en Bruselas y en las cancillerías europeas en vísperas de la declaración de guerra comercial de este mercachifle convertido en presidente de EE UU.
Trump muestra la orden ejecutiva con los aranceles universales este miércoles en los jardines de la Casa Blanca. Carlos Barria (REUTERS) elpais.com/economia/dispararse-en-el-pie |