Y aquí estuve durante 9 horas. Una experiencia difícil de olvidar. 
Y sabiendo que la luz iba volviendo poco a poco,
aquí tuvimos que esperar hasta las 21:30
para empezar a ver "la luz".
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..