Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 2 de abril de 2025

La Monarquía, el "Emérito" y su ¿derecho a enfadarse?
A un defraudador se le llama defraudador,
sea rey, novio de Ayuso o cualquier otro "fueradelaley".

 La noticia se titula en los periódicos así:
Juan Carlos I emprende acciones legales contra el expresidente cántabro Revilla por “expresiones calumniosas”.
Es decir. Una persona que está demostrado que ha evadido dinero, que no ha cumplido con Hacienda en tiempo y forma, y que consiguientemente, es un delincuente que simplemente no puede ser juzgado porque ha sido Rey, ahora va y se enfada con quienes le recuerdan que lo que ha hecho, para cualquier otro ciudadano del Estado es delito, se le consideraría delincuente , seria juzgado y condenado y ahora estaría en una cárcel.

El Juancar habla, en su defensa, del derecho al honor, ¿honor? ¿qué honor se desprende del robo continuado, (adjudicación indebida cuando lo hace un poderoso) , y la admisión de dinero "bajo cuerda"?
Lo hace para defender su pasta y "acojonar" a otros que quisieran seguir la línea de Revilla, y lo clava, contrata a la abogada del novio de Isabel Díaz Ayuso, algo que te recuerda eso de "Dios los crea y ellos se juntan". 

Y hablando de Dios, el "emérito", mostrándose "caritativo", anuncia que lo que gane de toda esta historia lo donará a la Iglesia Católica. Su caridad y bondad me emocionan. En fin, eso sí, su hijo, según anuncian desde La Zarzuela se desmarca del rey emérito, que para hacer el ridículo, no necesita ayuda.