Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 22 de abril de 2025

Un Papa" reformista", odiado por la derecha extrema.

Si los enemigos de mis enemigos fuesen mis amigos,
éste podría ser un caso.
A mí, personalmente, me seguía pareciendo especialmente tibio,
pero hay que reconocerle que tenia enfurecida a la carroña.