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jueves, 12 de mayo de 2016

“¡Hordas comunistas más allá del Muro!” ...

... gritaba La Caverna, aunque es conocido que desde la caída del Telón de Acero  a la socialdemocracia se la denomina comunismo, y desde la caída de Lehman Brothers el Estado de Bienestar es un proyecto político subversivo.
La prueba de que Podemos e IU pueden haber acertado con la gozadera es el cuerpo de confesionario que se le ha quedado al resto. Pero, lo dicho, el 26J lo sabremos.
Ahora politólogos y tertulianos (progozadera y antigozadera) debaten si dos más dos son cuatro, cinco o tres, está por ver, pero lo que de momento hemos visto son portavoces del resto de partidos poniendo cara de Houston, tenemos un problema. Glups.
Están tardando Pedro Sánchez y Susana Díaz en abrazarse para contrarrestar el efecto gozadera.
Y ha vuelto La Pinza, ese concepto que tanto daño le hizo a la Izquierda Unida de Julio Anguita, el precursor de PP y PSOE son lo mismo. ¿Volverá a funcionar? Según la teoría, La Pinza son ahora Podemos y PP, pero una pinza sobre quien no gobierna es menos pinza y más una llamada de atención ante el peligro de caer varios puestos en la clasificación del voto útil. Y por más que la apuesta del PP sea sumar una mayoría suficiente con Ciudadanos, al estado de las cosas tampoco le conviene un descalabro socialista. Podría augurar tiempos apocalípticos después de meses intentando inocular sin éxito en nuestras mentes las bondades de la Gran Coalición.
Y decían que estas elecciones iban a ser aburridas.