Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Solo hay un claro ganador en estos cuatro meses largos sin Gobierno: Mariano Rajoy Brey.

El 20 de diciembre de 2015, el presidente de los sobres y el "se fuerte" estaba políticamente muerto. No había pacto posible de investidura en ese Parlamento que no pasase por su inmediata salida de La Moncloa, incluso si el PP se mantenía en el poder. 

Hoy es Rajoy quien sigue y es el Parlamento que podía haberlo enterrado el que se va a casa. Es mérito de Rajoy y su eficaz indolencia –nunca antes ha sido tan rentable no hacer nada–; es también obra y gracia de todos sus competidores.