Lo que un tipo digno dijo al cacique que le ofrecía cuatro duros por su voto en los años 30:
«En mi hambre mando yo».
Trump (pagar por voto si los republicanos conservan el Congreso en noviembre)
pretende comprar la dignidad de los más humildes’.
Ojalá le den una lección.

jueves, 19 de mayo de 2016

De gobernantes de aquí a de allá

Al otro lado de los mares, Donald Trump mete un mordisco a las raíces de la convivencia, desprecia a las mujeres, humilla a los inmigrantes y opta al premio "un maletín con las claves nucleares". Para cortarle el paso tiene precisamente a una mujer.

Mientras aquí los progres, todos hombres por cierto, se la cogen con papel de fumar reivindicando que no hay cambio posible, que nos hemos equivocado los votantes y que tenemos que volver a las urnas para acertar los resultados que ellos llevan en el bolsillo. 

No puedo respetar al billonario neoyorkino, pero tampoco los de por aquí andan sobrados de respeto y no es precisamente escaso el ego que exhiben. 

Aquí, en Euskadi, estuvimos a punto de zozobrar, y ahora me siento orgulloso de haber "casi" superado aquel dolor. Del respeto a la diferencia, de eso sabemos aquí, y de que nuestros inolvidables muertos, todos nuestros muertos, nos llevaron a recuperar la cordura.