sábado, 18 de diciembre de 2021

Derechas españolas, demócráticas unas y trumpistas otras.

 Ya lo hemos escrito muchas veces, pero a veces es buena para la salud mental de uno recordarlo : el estado español carece de una derecha democrática de ámbito estatal.

Otra cosa son las derechas nacionalistas no centralistas territoriales. La derecha española no es democrática porque no rompe su cordón umbilical con el franquismo e incluso condena las condenas al franquismo. Eso entre otras cuestiones le impide ser democrática.

Y estos últimos tiempos, el nuevo autoritarismo que ha surgido a nivel internacional, el trumpismo, ha sido recibido con alborozo por el derechismo mundial y el español en particular.  Y aunque Trump no siga de presidente en EEUU su doctrina autoritaria, antifeminista, antisocialista y teocrática tiene vigencia.

Esa es la nueva ideología de la derecha españolista, el trumpismo y un nuevo renacimiento ultra monárquico. Libertad para tomar cañas, pero no para ser iguales, tener un salario digno o derecho a una sanidad pública de calidad y por supuesto nada de libertad para poder decidir democráticamente entre monarquía o república.

diariocritico.com/opinion/carlos-martinez

viernes, 17 de diciembre de 2021

Luces de Bohemia, Valle Inclán, en el Arriaga

“La leyenda negra en estos días menguados, es la Historia de España”.


«Luces de bohemia» es uno de los grandes clásicos de Ramón María del Valle-Inclán. Con ella inauguró un nuevo género teatral, el esperpento. Sin embargo, pese a ser una obra muy conocida y publicada hace más de 100 años, se ha representado en muy pocas ocasiones. Muy dificil de poner en escena. 
Se trata de una producción de Pabellón 6. Bajo la dirección de Ramón Barea.
No les quito ningún mérito. Todo lo contrario. Buena escenografía. Buenos actores, pero una obra complicada y dificil de enganchar al público.
En ella se narran las últimas 24 horas de la vida de Max Estrella, un «hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales» ya anciano, miserable y ciego, que gozó en algún momento de cierto reconocimiento.
En su peregrinaje por un Madrid oscuro, turbio, marginal y sórdido, le acompaña don Latino de Hispalis y le dan la réplica algunos personajes de la bohemia madrileña de la época.
 La obra se convierte en una parábola trágica de un pais deforme, injusto y opresivo, como es la España del 1920, degradada, desconsiderada con el pueblo llano y llena de corrupción.
Una sociedad esperpéntica, que nos recuerda demasiado a la actualidad.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Las lenguas, las inmersiones y la política de odio.

Es bastante obvio que en España, desde hace siempre, las lenguas han sido utilizadas políticamente como arma arrojadiza.  Por unos y por otros.

Y lo de estos días en Cataluña suena ridículo, porque se ha demostrado a lo largo de los tiempos, desde que en las aulas se practica la inmersión lingüística que los resultados, en general siempre han sido un éxito y ha demostrado ser es el que mejor garantiza la competencia del alumnado en las dos lenguas.

Pero es que incluso los que estan en contra de este tipo de inmersión en España con lenguas de la peninsula, aceptan y ven lógico hacerlo con el inglés o el alemán.

Cualquier persona razonable reconoce que frente a las interesadas y falsas afirmaciones con tintes apocalípticos de la derecha ultranacionalista, el castellano no está en riesgo en Catalunya, ni en ningún lugar del Estado. Son las lenguas minorizadas las que precisan de protección, apoyo y políticas públicas que garanticen su aprendizaje, utilización y el respeto a los derechos de sus hablantes. 

El problema a estas alturas es que la lengua –las lenguas– se ha convertido en un elemento más en la lucha política partidista e identitaria y en esa lucha, casi siempre, lamentablemente, ganan las poderosas, y de esto, algunos teóricos defensores de las minoritaras, se dan cuenta demasiado tarde.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

La chulería suprema de la extrema derecha
con Espinosa de los Monteros y su chalet "ilegal".

 Ayer hizo justo dos meses que en la tribuna del Congreso el señor Espinosa de los Monteros despedía alborozado a un buen diputado, Alberto Rodríguez, y, lo que son las cosas, dos meses después el Supremo ratifica la condena al mismo señor Espinosa de los Monteros por dejar de pagar parte de las obras de su lujoso casoplón de cuatro plantas y 542 metros cuadrados, con ascensor, piscina y garaje, que okuparon con 'k' y sin licencia del ayuntamiento.

A mí me gustaría que fuera coherente con sus propias palabras y abandonara voluntariamente su escaño porque, según sus mismas palabras, sería lo justo. Es decir si le condenan, que le han condenado, dimite, y se va. Lo que él pedía.

Pero la chulería suprema de la extrema derecha le ha llevado al susodicho a que una vez terminada la intervención de Joan Balvodí, Espinosa de los Monteros ha pedido la palabra "para aclarar que la casa no tiene cuatro plantas, sino cinco". La catadura moral de la derecha española queda evidente.


martes, 14 de diciembre de 2021

La Socialdemocracia europea recupera el pulso.
Las políticas de Joe Biden, los tories, Merkel
y la del mismísimo PNV lo corroboran.

 Los cantos funerarios van a tener que esperar. El último ciclo electoral que ha vivido Europa ha dado un brío nuevo a la socialdemocracia tras la nefasta gestión de la crisis financiera de 2008, aún viva cuando llegó la pandemia en el invierno de 2020. La victoria del nuevo canciller socialdemócrata, Olaf Scholz, ha ratificado el cambio de expectativas de la socialdemocracia y, de momento, la incógnita por el futuro presidente de Francia juega en cualquier ecuación a favor de Emmanuel Macron, un liberal que también procede de las filas socialistas. Su proyecto político para Europa sobre el salario mínimo europeo, el impuesto al carbono y el desarrollo de un brazo fiscal en la Unión, está mucho más próximo a una sensibilidad socialdemócrata que a la de su propia familia política.
La presidencia de Joe Biden y su ingente plan multimillonario de protección social va en la misma dirección con el fin de paliar los efectos más destructivos de la pandemia.
En un contexto en el que la derecha conservadora carece de un programa distinto al fracasado neoliberalismo, la socialdemocracia recupera el pulso con medidas sociales concretas. Es el único camino, además, para hacer frente a la explosión populista ultra y sus propuestas demagógicas y excluyentes.
El famoso consenso progre retrata precisamente el éxito de las políticas de la socialdemocracia, al haber sido asumidas en buena parte por partidos de otras familias, como los 
tories en el Reino Unido, la misma Merkel en Alemania, y aquí, en casa, y desde hace muchos años, el mismísimo PNV.


lunes, 13 de diciembre de 2021

Mi libertad termina donde empieza la de los demás.
Mi libertad no existe sin la de los demás.

 En un contexto donde el derecho a la vida está globalmente amenazado por un virus, es evidente que el ejercicio de cualquier libertad implica el contrapeso de la responsabilidad. La libertad sin responsabilidad se ha llamado históricamente tiranía. O libre mercado.
La irresponsabilidad escondida tras la máscara de la independencia.
Sin embargo, no hay legislación que no acompañe el derecho a la libertad del deber de la responsabilidad: de lo contrario sacarse el carnet de conducir podría confundirse con sacarse el carnet de psicópata y competir en las grandes ligas de peatones atropellados.
Por eso hay código de circulación y por eso pagar impuestos por las carreteras es obligatorio además de solidario.
O, mejor dicho, lo de solidario, allá tú.
Porque lo otro es innegociable.
Es hora pues de decir en alto que no vacunarse es una decisión que arremete contra la libertad por cuanto afecta directamente al funcionamiento de los hospitales y, por tanto, compromete el derecho a la salud de los enfermos y cuestiona el derecho a la vida de quienes podrían morir por el virus.
Así las cosas, es probable que llegue el momento de obligar a vacunarse a quienes aún no lo han hecho o presionarles a través del pasaporte covid para que nos les quede otro remedio, que viene a ser lo mismo.
elpais.com/opinion/nuria-labari/
lo-llaman-libertad-pero-es-individualismo-tirano

domingo, 12 de diciembre de 2021

22 días después, disfrutamos del sol en Sope

El único derecho a decidir a corto plazo que les debería de quedar a algunos es el de quedarse en casa sin salir.

 

Ya están aquí. Han tardado un poquito en reaccionar pero ante la falta de otras historias han asumido ahora el "NO al pasaporte vacunal".

Todos tienen un puntito en común. Recuerdo los anti museo, anti autovías, anti doble vía del metro, anti OTAs, y un largo etc ... Todos con estrepitosos fracasos a medio y largo plazo.

Recientemente los he visto anti centros comerciales que no les gustan y así una larga postura sistemáticamente anti. Ni hacer ni dejar hacer. Y ahora, esperando pescar en rio revuelto, se adentran en el campo de la ciencia, oponiéndose al certificado COVID. Y ya, rozando lo patético es oír a alguna de esas voces mezclar el derecho a no vacunarse con el derecho a decidir. Patético no, lo siguiente.

Menos mal que desde la Administración los pasos a dar a corto plazo van en otro camino. Se habla de vetar el acceso a cualquier estadio o cancha de espectadores a los no vacunados. Hay que hacerlo y se va tarde. Pero no solamente es espacios deportivos. Habría que hacerlo ya en teatros, cines, espacios comerciales, restaurantes, bares, etc...

Y el único derecho a decidir a corto plazo que les debería de quedar a algunos es el de quedarse en casa sin salir. Los antivacunas que solo están dispuestos a convivir con su santa voluntad no son los ciudadanos libres que dicen ser, sino pequeños déspotas, infantiles y arbitrarios.
¡Pues eso!