Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

lunes, 25 de abril de 2022

Se ha instalado en Francia una forma de política
en la que lo único que parece importar
es lo que hay que evitar.
La victoria de Macron suena a última advertencia.

Tras cinco años en el poder, Emmanuel Macron revalidó ayer la presidencia, pero la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, consiguió un ascenso innegable y justifica la alarma en Francia y en el resto de Europa.

Se ha instalado en Francia una forma de política en la que lo único que parece importar es lo que hay que evitar. Pero ninguna democracia puede sobrevivir bajo esa lógica defensiva de resistencia.

Es el menos malo de los sistemas políticos precisamente porque asegura el control del poder, que es lo que quieren eliminar los populismos de la derecha.

La victoria de Macron suena a última advertencia. Parados y obreros han votado en masa a Le Pen. Solo la potencia de la respuesta democrática a los problemas y angustias de las mayorías sociales podrá funcionar como arma de combate contra la función de la ultraderecha como refugio de la rebeldía y el descontento.