Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 3 de noviembre de 2022

El asesino Queipo de Llano ha sido sacado, por fin, de su "refugio católico".

 Queipo de Llano ya está fuera de la Macarena de Sevilla.

Mucha gente fue represaliada o asesinada por este militar golpista, responsable de la muerte de miles de personas, y cuyos restos seguían ocupando un lugar de honor dentro de una basílica, una de esas tantas iglesias católicas en las que la institución acogió en su seno para que se mantuviese el fervor hacia esos humanos repugnantes.

Ha sido la Ley de Memoria democrática, la que Feijóo quiere derogar si llega a gobernar, la que no apoyaron, evidentemente, ni la derecha ni la ultraderecha, la que ha hecho posible esta exhumación, 47 años después del fin de la dictadura.

Aquí la derecha y la ultraderecha siguen retorciendo nuestro pasado, siguen, con su silencio y, a menudo con sus acciones, defendiendo un golpe y una dictadura sanguinaria que fue verdugo de decenas de miles de personas.

Tenemos un problema como sociedad si hemos necesitado 47 años para que una ley de memoria democrática empiece a saldar la deuda histórica que este país tiene con las víctimas. Y gracias a esta ley que ha permitido, por ejemplo, la salida de Queipo de la Macarena somos, hoy, sin duda, un país mucho mejor.


(Escuchado en la SER de boca de Ángels Barceló)