Entramos en una semana clave.
La ciudadanía catalana ha mostrado un respaldo rotundo a los partidos del Gobierno de coalición del Estado, y no atender a ese dato y no cooperar para formar una alternativa a la extrema derecha española sería ir a contracorriente.
Los dos partidos del gobierno son los partidos uno y dos por elección de los electores catalanes. Algo querrá decir. Tanto referéndum, tanta urna, tanto raca raca, pero cuando no sale lo que les gusta no lo reconocen. ¡Vaya! Habrá que tenerlo en cuenta.
Y en la batalla europea que se libra contra la extrema derecha, el nacionalismo catalán debe decidir en qué lado está.
Las próximas elecciones europeas de 2024 se juega también la posibilidad de abrir las puertas a la extrema derecha, y en consecuencia, de reducir libertades y derechos y de retroceder en la integración y derechos sociales.
no pueden aplicar en 2025 a la actual situación geopolítica mundial
un discurso antimilitarista en los mismos términos que hace cuatro décadas.
El rechazo a la OTAN no tiene hoy el mismo significado que en 1986
martes, 15 de agosto de 2023
Junts, Puigdemont, referenduns y democracia.
Los nacionalismos deberán decidir
si son parte del problema, como creen VOX y PP
o de la solución, como quiero creer.
El nacionalismo en general, y el catalán en particular, debe decidir si es parte del problema o de la solución. Quiero ser optimista.