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viernes, 12 de mayo de 2017

El otro milagro de Fátima

www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias
Mañana el Papa que tantas esperanzas levantó entre la feligresía católica nombrará "santos" a dos niños que hace 100 años dijeron ver a la virgen varias veces subida a la rama de un árbol y que les hablaba.

Maria de los Angeles Santos es descendiente de una de ellas, la sobrina de Lucia, la pastorcilla que sobrevivió a la gripe española y se hizo monja. Es también una anciana vestida de luto, que tiene unos ojos azul intenso pero inyectados en sangre. Permanece sentada en su portal todo el día porque apenas puede moverse ya. Nació el año que murió Jacinta y a su tía solo la pudo ver un par de veces pues esa monja de clausura de las que no salía del convento.

Confiesa que ella no reza tanto como su hermana mayor. De hecho, de sus palabras se desprende que no reza, que ni siquiera es creyente. Y cuando se le pregunta directamente. “¿Pero usted cree en la virgen?”. Su respuesta no deja lugar a dudas. Le pega un rápido vistazo a la tienda, llena de vírgenes, y sonríe. Claro que cree en la virgen. En el fondo, es la que le está dando de comer.

A ella y a miles de portugueses, la virgen les da de comer. Hay algunos que ya tienen reservadas las habitaciones de un año para el otro. En 2015, Fátima recibió 6 millones de turistas. El año pasado 7 y este año esperan llegar a 8, con el empujón de la visita del Papa Francisco y la conmemoración del centenario. Cien años de cumplen también de la revolución rusa. En un país devastado económicamente por la crisis, el turismo crece en Fátima, un paraje que era sólo un prado. Ese es el auténtico milagro de la virgen de Fátima. Al menos, el tangible.