Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 1 de mayo de 2017

Los «etnodemócratas»

La prohibición y la obligatoriedad son unos instrumentos legítimos y necesarios de todo Estado de Derecho que deben administrarse en sus dosis más indispensables. Resulta paradójico que quienes ven como una injusticia dramática la elemental obligatoriedad de cumplir la Constitución y la cabal prohibición de conspirar contra ésta vean, sin embargo, como razonable obligar al funcionariado a actuar contra el Estado al que éste representa. 

De la premisa «los demócratas fueron antifranquistas» y de la de «Lluís Llach fue antifranquista» no se deduce que hoy «Lluís Llach sea un demócrata». No se deduce ni que «lo fue» siquiera. Eso es lo que se llama «falso silogismo» o «sofisma de parvulario». Lluís Llach es simplemente un producto de un fenómeno más amplio que su amenaza; de ese curioso estereotipo hispánico de «etnodemócrata» que han creado los nacionalismos.