Unos 5.000 miembros de la formación única y alrededor de 2.000 observadores asisten a esta cita trascendental para Corea del Norte que suele aprovecharse para anunciar cambios en las políticas nacionales o relevar a altos funcionarios, además de reforzar la autoridad del régimen y exhibir su capacidad militar con un gran desfile, pero el foco de esta edición está puesto en la hija del líder, que podría recibir algún cargo oficial. Kim Ju-ae, es la hija del dictador y a quien muchos señalan ya como su sucesora y máximo lider. La menor, que ronda los 13 años, acompañó a su padre en la apertura del congreso, donde podría recibir algún cargo oficial dentro del partido.
Toda la prensa y la opinión española se rasgará las vestiduras ante una estupidez semejante. Nada que objetar en la crítica a aquella dictadura miserable solo mantenida desde fuera por inteseres "ocultos". Lamentablemente, nadie recordará acto seguido que las monarquías europeas realizan actos similares con nios o niñas, que presentan como sus herederos, a un pueblo que nunca a podido elegirlos, igual que allí. Si visto de lejos queda ridículo, es una lástima no darse cuenta que de cerca no es mejor.