Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 19 de febrero de 2026

Podría pasar que ...

 ...en la izquierda busquen un plan en pleno auge de la extrema derecha,
que incluso digan eso de ... "Bienvenido a mi unidad", pero ...
los nombres propios, es decir, "mi líder y no el tuyo, o nada",
tienden a prevalecer.

“Bienvenido quien quiera ayudar, pero no va de nombres”
(Ojalá fuese verdad)