Se imaginan que alguien dijo algo así:
"El Eme la va a cascar pronto y hay que preparar el terreno
para que el funeral no sea conflictivo ni motivo de disputa entre españoles de bien".
Y el otro le respondió:
"Preparemos un montaje de afecto al "salvador del 23F,
y así, todos unidos, lloraremos mejor en su despedida".
Dicho y hecho.Pero que sepamos, la huída a un país musulmán del emérito nada ha tenido que ver con el
intento de golpe militar del 23-F. Otra cosa es que se pretenda utilizar ahora esto para propiciar su regreso triunfal. Hacer borrón y cuenta nueva, reseteando todo su pasado. Naturalmente, tamaña osadía había que cimentarla en algo y la desclasificación de los documentos del 23-F era una oportunidad.Una desclasificación donde ya se sabía lo que se iba a encontrarse porque hay que recordar que en el año 1983 se cesó en su puesto al comisario Mariano Baniandrés, que estaba al frente de la Brigada Antigolpe. ¿Motivo? Cometió un error. Denunciar (y contar a la prensa) la desaparición de 5.000 cintas y transcripciones cuando se estaba a punto de revelar un dato de gran transcendencia. En estas cintas se citaban al menos a 114 personas sospechosas de estar vinculadas con el intento de golpe militar.Así que la 'Operación Juan Carlos, nuestro héroe salvador' ha resultado un éxito.
Todo ha salido tal y como lo habían planificado, contando con el apoyo incondicional de toda la prensa amaestrada.
Pero han errado en una cosa: que, quien o quienes piden la vuelta del monarca, están distorsionando claramente la realidad. El rey emérito nunca tuvo prohibido venir a España, ni fue cuestionado por su labor en el 23-F. No. Y de hecho, nos visita a menudo.
Lo que le hizo huir hace unos años fue su desfachatez enriqueciéndose y defraudando a los españoles por sus cortes de manga a la Hacienda pública. Y mira por donde que, hasta la Casa Real, la de su hijo, le recuerda que para vivir en España hay que estar oficialmente al día con Hacienda. Y eso no parece que le guste al héroe que quieren reconstruir.