Esta claro que ninguna de las estructuras aparentemente sólidas de los actuales partidos a la izquierda del PSOE basta por sí sola: estas estructuras sirven para resistir una tormenta, pero no para alzar el vuelo.
En 2026, depositar la confianza es también emocionarse con, reconocer a, hallar un referente, alguien en quien proyectar cierta representatividad; que hoy las encuestas se detecte o que la propia dinámica vaya diciendo que una de las personas que mejor encarna esa dinámica, a nivel estatal, es un diputado independentista, es un síntoma de los achaques y debilidades del espacio político de la izquierda de forma general, sí, pero también simplemente un hecho, una parte de la realidad con la cual se ha de operar en vez de negarse a observarla.
En 2026, depositar la confianza es también emocionarse con, reconocer a, hallar un referente, alguien en quien proyectar cierta representatividad; que hoy las encuestas se detecte o que la propia dinámica vaya diciendo que una de las personas que mejor encarna esa dinámica, a nivel estatal, es un diputado independentista, es un síntoma de los achaques y debilidades del espacio político de la izquierda de forma general, sí, pero también simplemente un hecho, una parte de la realidad con la cual se ha de operar en vez de negarse a observarla.
Ojalá saliese adelante unas primarias abiertas para la izquierda, hechas en serio, que permitiesen medir quién, con qué proyecto y en qué tono puede hacer de puente entre los aparatos políticos de los partidos y la ilusión o esperanza de quienes votan.
eldiario.es/opinion/elizabeth-duval
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