Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 8 de agosto de 2012

28-Huida al norte

Cada día laborable
un capítulo (28/35)

         Llegó el mes de Julio. El tiempo no era bueno. Llovía a menudo y el sol no conseguía adueñarse de un cielo que permanecía demasiado nublado. No parecía verano. Pedro no estaba acostumbrado a veranos nublados y lluviosos. Los bilbaínos tampoco estaban contentos con la insistente lluvia que no les permitía acercarse a las vecinas playas y darse un baño una vez terminadas sus jornadas laborales. Del trabajo a casa, y ver caer agua desde las ventanas.

         Pedro no era un entusiasta de la playa. Lo que le fastidiaba era no poder salir a la calle, sentarse en un banco y tomar el sol mientras hojeaba algún libro. Los primeros días del mes aprovechó las contadas treguas concedidas por las copiosas lluvias para salir a correr y a pasear. Subió a Artxanda en un par de ocasiones y anduvo hacia el Vivero, disfrutando de las vistas que se extendían a ambos lados del camino. Veía las montañas del Duranguesado al fondo, la curvada cima del Gorbea, el Ganekogorta, que arranca en el mismo borde de la ciudad y alcanza los mil metros de altura, con una cima que parece una ola verde modelada por el viento. Y al otro lado el Txorierri, sus pueblos, el aeropuerto y, junto a Getxo, el mar.