Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 5 de agosto de 2012

Oración de la oveja


Señor, que para explicar tu amor a los hombres te presentaste a ellos como el “Buen Pastor”, ayúdame a portarme de tal modo que todos puedan también imitar un día a una “buena oveja”.

Que descubra y ayude a potenciar todo lo positivo que se encierra tras ese recinto que se llama “redil” (familia, comunidad parroquial, diócesis, etc.); y que, por lo mismo, nunca caiga en la tentación de saltarme su cerca y escaparme de él.

Haznos, Señor, a mi y a mis compañeros de rebaño, el regalo maravilloso de unos pastores semejantes a Ti. Que nos cuiden y guarden con amor, no por dinero. 

Que lleguen incluso a dar su sangre por nosotras, en lugar de huir, o de sacrificar la nuestra. Unos pastores, en fin, a quienes no les dé vergüenza “oler a oveja”, como a Ti tampoco te la dio “oler a hombre”.

Cierto que a veces se necesitan perros que nos conduzcan, corrijan y reúnan; pero que también lo hagan al estilo “buen perro” en solidaridad y obediencia al pastor, procurando tan sólo nuestro bien, sin asustarnos ni mordernos las patas.

Recuerda, en fin, tu solicitud por las “ovejas perdidas”. ¡Dejaste las noventa y nueve por tan solo una de ellas! Que los pastores no se conformen con las que están a su lado dejando que se pierdan tantas que se les escaparon. 

Que no se aprovechen de nuestra lana y de nuestra leche para engordarse, ni mucho menos que se presenten como “lobos disfrazados de nosotras”, ya tenemos suficientes. Haz que ellos sean guías y orientadores que nos lleven a estar contigo. 

Que nos lleven a tus verdes campos, a tus fuentes tranquilas, que reparen nuestras heridas y no nos sintamos dejadas o miedosas en los caminos oscuros. 

Que nos hablen de Ti y que su voz sea eco de la tuya. Que no sintamos el desanimo de andar como ovejas sin pastor, sino que nos animen a reconocer en ti, Señor Jesús, a nuestro “Buen Pastor”. 

Que su servicio y presencia sea de verdad Pastoral. Amén.

Oración leída en la última página del libro