Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 17 de abril de 2015

La Gaviota, esa obra de Chéjov donde cada uno ama a la persona equivocada.



Tras su estreno en San Petersburgo en 1896, “La gaviota” fue puesta en escena en 1898 por el “Teatro de Arte de Moscú”, la compañía creada y dirigida por Konstantín Stanislavski, el gran renovador del arte de la interpretación, convirtiendo a “La gaviota” en lo que es hoy: un clásico del teatro universal.

"La gaviota" se centra en los conflictos románticos y artísticos de cuatro personajes: La ingenua Nina, la anteriormente gloriosa actriz Irina Arkádina, el dramaturgo experimental Konstantín Tréplev, hijo de Arkádina, y el famoso escritor Trigorin.

Como el resto de los dramas de Chéjov, “La gaviota” depende de un bien formado elenco de diferentes y bien desarrollados personajes. Los personajes tienden a hablar en circunloquios alrededor de un tema, en lugar de discutirlo expresamente.

La obra tiene una fuerte relación con el Hamlet de Shakespeare, no en vano, es considerada una de las diez obras teatrales cumbres de la literatura universal.