Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

jueves, 2 de abril de 2026

Legalidad internacional o barbarie.

Centenares de personas en Toledo gritan "No a la guerra"
y piden el cese de las hostilidades en distintas partes del mundo
y del sufrimiento de las personas que las padecen.
EFE/Ángeles Visdómine

Tras la II Guerra Mundial que causó la muerte de más de 70 millones de personas, de ellas cerca de 50 millones de civiles, la mayoría de las naciones vieron la necesidad de crear una organización que velara por el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y de comprometerse contra las guerras, firmándose el 26 de junio de 1945 la Carta de las Naciones Unidas. 
La agresión militar de Trump y Netanyahu contra Irán,
sin mandato de Naciones Unidas y sin defenderse de un ataque previo de esta última, supone
 que se ha ejecutado con la desvergüenza de quien se ríe de ellas y las desprecia, porque es el más fuerte, que impone su ley, la propia, no la común acordada por todos.
Nada justifica los salvajes bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel en Irán y Líbano, que han causado la muerte de miles de personas.
No podemos legitimar la arbitrariedad. Rechazamos la Ley del más fuerte y reivindicamos un sistema internacional basado en el imperio de la Ley. 
Con independencia del profundo rechazo que nos produce la teocracia iraní, la alternativa a la legalidad internacional es la arbitrariedad y barbarie, la vuelta a la razón del más fuerte, es decir, a la brutalidad y al salvajismo, con el olvido de los derechos humanos.

Movimiento por la Paz- MPDL