Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 1 de abril de 2026

Se reprocha a Korrika que la comunidad
que describía su mensaje final en Bilbao
huele a instrumento de otra cosa.

 Es reconfortante, en situaciones como esta, leer que a otros euskaltzales reconocidos les resulte agridulce el final de Korrika.

Es una gozada que la calle reúna a miles de euskaltzales por el mero placer de compartir la lengua o el compromiso de proyectarla o ambos.
La ciudadanía volvió a estar a la altura del reto.

Pero en la rueda de prensa posterior, Korrika se reafirmó en relación a los vetos aplicados a la participación y en el sesgo de los jóvenes elegidos por los organizadores para representar a la nueva generación comprometida en los siete herrialdes. Su representatividad fue la de una comunidad endogámica, celosa de un relato que no es mayoritario en Euskal herria y que capitaliza Sortu con sus marcas al norte y al sur del Bidasoa.

Presentando a jóvenes que también son parte de la nueva generación de candidatos electorales, portavoces sectoriales y reconocidos proselitistas de ámbitos de relato de aquello que en su día se llamó MLNV y cuyo protagonismo se amplificó.

Por admitir que no es fruto del azar es por lo que se reprocha a Korrika que la comunidad que describía su mensaje final huele a instrumento de otra cosa.

Y no lo digo yo, lo dice también 
Iñaki-gonzalez en DEIA

En primera línea, los jóvenes elegidos para representar a los siete herrialdes 
Gaizka Portillo