Para los más jóvenes, o para los que no han leído a Mortadelo y Filemón,
simplemente hacerles saber que eran agentes de la TIA,
siglas que utilizaba Ibáñez, el autor,
que recordaban a la CIA norteamericana,
y nos mostraba cómo actuaban nuestros agentes secretos,
entre chapuceros, torpes, manazas y desmañados,
pero eso sí, con buena voluntad.
¿Se dan cuenta ahora ustedes por qué me he acordado esta semana de ellos?