Mi apoyo a Mari Carmen, y a todas las Mari Carmen con problemas similares en España.
Ejemplo evidente de la necesidad de votar en las elecciones.
De construir una alternativa progresista fuerte en el Estado,
que mantenga al PSOE en el lado correcto de todas estas historias.
Sí a la expropiación a los grandes tenedores de pisos en alquiler.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Los delitos de odio se cometen con impunidad.
La sociedad vasca, que se cree ultra solidaria,
se sostiene sobre la exclusión.

elcorreo.com/Pluralismofobia
 Los delitos de odio se cometen con impunidad, pero esto no es nuevo, pues aquí tal saña está normalizada.
Forma parte de nuestro diseño social.
El odio fue el caldo de cultivo de la izquierda abertzale, necesario para el apoyo social al terrorismo. Ha sobrevivido a éste y sigue cumpliendo la función de señalar, estigmatizar: discriminar. La sociedad vasca, que se tiene a sí misma por ultrasolidaria, se sostiene sobre la exclusión.
Para una parte importante de la izquierda abertzale el ambiente lúdico es la mejor ocasión para desplegar su visión del mundo. Les sirve para difundir una identidad vasca pétrea, cargada de exclusiones (antiespañola, castellanófoba, antiplural, culturalmente monolítica…).
Expresamente condenan la homofobia, la euskerafobia, la trans
fobia, además de ser solidarios con saharauis, cubanos y palestinos. ¿Es una feria popular de la igualdad y solidaridad? Todo parece paradisíaco. Ves el pregón de las fiestas y la imagen enternece. 
¿Todos? En realidad, sólo una minoría, pues el discurso que dicta las directrices fue en euskera, que no habla la mayor parte de los bilbaínos, alrededor del 70%. La gran masa aplaudió enfervorizada, pero es improbable que en su gran mayoría entendiese nada del discurso. Difícilmente encontraremos otro apartheid en el que los relegados acepten su marginación con tal entusiasmo. El plegamiento a las nociones radicales parece completo.
Para más inri, este año se estrena el concepto euskerafobia, que llega sin definir y extraña por desconocerse actitudes recientes de este tipo, por convencimiento, resignación o el temor que produce esta gente. ¿La castellanofobia sería igualmente condenable? Eso ya es harina de otro costal, pero mejor corramos un velo, pues estamos acostumbrados a la moral asimétrica.
Dos cuestiones interrelacionadas no llegan a resolverse: cómo se permite el despliegue público de sectarismo intolerante y cuál es la razón de que se otorgue a los antiguos apoyos del terror el control ideológico de la fiesta.