| José Ibarrola elcorreo.com/ricardo-arana |
La primera, dejar de considerar a «la otra», el español, como ajena, o incluso enemiga, a una de las dos lenguas que es tan oficial como el euskera, a la más usada. Sabemos por múltiples investigaciones internacionales que la utilización en el ámbito educativo de la lengua más próxima al entorno del estudiante no solo no tiene por qué suponer un obstáculo para el aprendizaje y utilización de otra lengua ni para la adquisición del resto de objetivos curriculares, sino que incluso puede constituir un oportunidad para alcanzarlos con mayor facilidad.
En segundo lugar, planteamos abrir las bases de datos de las evaluaciones que realiza el Departamento de Educación para permitir la investigación independiente, como lo hace la OCDE. Ni más ni menos. Ello ayudaría a obtener detalles hoy negados que dificultan el examen más profundo, por ejemplo, los rendimientos por zona sociolingüística.
Y por último, reclamamos propiciar un debate abierto que aborde la educación bilingüe en este nuevo ecosistema en el que las pantallas roban la atención de nuestros alumnos, que no sea cómplice de los errores del pasado y abra una nueva etapa.
La enseñanza en Euskadi, toda ella, no solo un aspecto de la misma, necesita de manera imprescindible, lo repetimos
con más fuerza si cabe, de más análisis y menos fervor.
Justo lo contrario de lo que practica nuestro opaco y ofuscado Ejecutivo.
Librarse del abrazo del oso de los 'hooligans' del euskara que, como los del deporte, han dejado muchas veces clara cuál es su auténtica pasión, resulta ineludible para poder progresar.
Y por último, reclamamos propiciar un debate abierto que aborde la educación bilingüe en este nuevo ecosistema en el que las pantallas roban la atención de nuestros alumnos, que no sea cómplice de los errores del pasado y abra una nueva etapa.
La enseñanza en Euskadi, toda ella, no solo un aspecto de la misma, necesita de manera imprescindible, lo repetimos
con más fuerza si cabe, de más análisis y menos fervor.
Justo lo contrario de lo que practica nuestro opaco y ofuscado Ejecutivo.
Librarse del abrazo del oso de los 'hooligans' del euskara que, como los del deporte, han dejado muchas veces clara cuál es su auténtica pasión, resulta ineludible para poder progresar.