Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 10 de septiembre de 2026

Un ministro alemán propone ilegalizar a los nazis
Visto lo visto, sería razonable hacerlo en todo Europa.

 La semana pasada, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, y ayer el jefe de gobierno alemán acusaron a AfD de racistas y son ya varias las voces que abogan por la apertura inmediata de un expediente para ilegalizar a la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), una "organización extremista de derechas" que persigue objetivos contrarios a la democracia, en algunas regiones del este del país.

La clara deriva etnonacionalista de este grupo político atenta directamente contra el orden constitucional alemán, por lo que confía en que el Tribunal Constitucional tome las decisiones correctas de forma independiente y soberana, pero la propuesta carece por el momento del respaldo necesario ante las serias reservas del conservador CDU/CSU, socio mayoritario en la coalición gubernamental, sobre esta vía.

Hasta ahora los partidos han intentado ponerle un cordón sanitario a la AfD para impedir que gobierne en cualquier estado alemán, en lugar de prohibir a la formación en su totalidad y es obvio que los resultados no han sido los esperados.

En España estamos en una situación similar, solo que en una fase previa.
No sería la primera vez que en la España democrática se ilegaliza un partido, aunque fuese del otro extremo del arco parlamentario. El resultado parece que no fue tan malo, aunque hacerlo con Vox no parece que esté en los planes de una judicatura como la española.

Es triste ver como se están dando pasos en distintos lugares de Europa, similares a los que hace unos 90 años se vivieron en Europa y sabemos las consecuencias de todo aquello.

¿Seremos capaces de evitarlo?