Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Los DD.HH. y el dinero

¡Que fácil es criticar a un dictador por su falta de talante democrático cuando, además de asesino y personaje non grato, es pobre. Pero si el jodido militar o el dictadorzuelo trajeado gobierna, dirige o explota un país con importantes recursos naturales, la cosa cambia y los intereses de estado pasan a ocupar parte importante de los razonamientos oficiales para justificar las sonrisas, los besos y los abrazos.

El Gobierno espera que la visita a España del mandatario libio, antes terrorista, ahora simplemente jefe de estado, Muammar Al Gadafi, abra la puerta a la firma de contratos para las empresas españolas en el país árabe por un montante superior a los 11.800 millones de euros.

Si París valía una misa, por esa parta se pueden dar muchas muestras de cariño y afecto. ¡Y así va la política internacional!