Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 2 de mayo de 2014

Historias de la puta vida

Hablas tú de puta vida
y no de la vida puta
que a diario se disfruta
en las idas y venidas
del que no tiene cabida
en vuestro edén virtual,
que no es más que el ideal
de la riqueza tacaña
y la pobreza aledaña
con la condición feudal.

Spinela | @laespinela