Debería crearse una comisión ética ajena a las Asociaciones de la Prensa, siempre endogámicas, que avergonzara a los periodistas por prestarle atención y espacios informativos a falsarios, vividores y frikis fabricantes de mensajes anticientíficos que terminan dañando, y quizás ayudando a matar, a la población sugestionable.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.