Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 23 de agosto de 2016

Es el momento de que Javier Tebas cumpla sus promesas.

Ayer varios imbéciles realizaron gritos racistas en el partido Gijón - Athletic. El árbitro paro el partido un minuto y lo dejó reflejado en el acta. Desde los micrófonos del estadio se pidió que cesasen los gritos pero los energúmenos no hicieron ni puto caso. 

Ahora es el momento en el que la Federación de Fútbol debe de mostrarse contundente y tajante. Tebas prometió luchar contra esos bocazas, contra los que les protejan o encubran y cerrar los espacios de los campos de donde procediesen tales gritos. 

Ya está tardando en tomar las medidas que prometió.