Hemos ido a verlo y coincido con la opinión general que estábamos escuchando del grupo de amigos del Teatro Arriaga, con los que comparto afición, y especialmente de la aportación realizada al grupo por nuestro compañero Mikel,
Un vodevil castizote a la butifarra (por ceñirnos a la cuisine), gritón hasta la irritación y con ínfulas de musical. Un humor sin gracia, interpretado de forma histriónica, sin sorpresa ni chispa, tópico, que apenas funciona a pesar de que, evidentemente, quiere ser sainete comercial.
¿El argumento? Una mezcla de temas que se tratan superficialmente: la ambición, el destino, la vida errada y las segundas oportunidades, la traición, la infidelidad, ¡la receta del sentido de la vida! Pero lo más que hacen es chapotear con los pies, nada de sumergirse aquí, prefieren recurrir una vez más a la Elena Francis y, todo vale, hasta al Paco Lobatón.
Ni la parte musical le otorga tal categoría, se queda lejos del género. Para colmo, los audiovisuales, se muestran clara y "generosamente" realizados con IA.
Recuerdo aquella formación que tanto me gustó, directa, refrescante, popular y ocurrente, que era La Cubana que parió Cómeme el Coco, Negro, hoy me ha dejado especialmente frio.
