| El empresario Julio Martínez. / Carlos Luján / Europa Press |
Ernesto Ekaizer en El Periódico
Aunque el empresario Julio 'Julito' Martínez 'derrote'
–es decir, lo que según el argot policial se define como
'vender' a su amigo el expresidente español–,
siguiendo los pasos de Aldama en relación a José Luis Ábalos,
tendrá que rellenar el vacío creado asumido por los acusadores:
¿Quiénes son los funcionarios relacionados con Zapatero que,
por la relación personal que mantenían con él,
le hicieron el favor–tráfico de influencias– de conceder
el préstamo de 53 millones a la aerolínea española Plus Ultra?
Aun reconociendo que hay muchos senderos
bifurcados en la resolución, una cosa parece indiscutible:
la influencia de Zapatero es invisible.
El delito de tráfico de influencias exige al juez de instrucción dos cosas:
identificar a la persona o las personas influidas
y comprobar si en el sujeto activo concurre una circunstancia concreta de prevalimiento, es decir, aprovechamiento de una posición de superioridad, poder o ventaja para cometer un delito o conseguir un fin de forma ventajosa.
No se cómo ni cuando ni cómo acabara esta historia, pero lo cierto es que la “trama Zapatero” ha destruido al exvicepresidente y a su familia, más allá de las explicaciones que puede dar al juez el 2 de junio u con él, a uno de los iconos más relevantes del PSOE y de Pedro Sánchez de los últimos años.