Soldados estadounidenses realizando maniobras en Alemania esta primavera. ANNA SZILAGYI (EFE) |
La retirada de 5.000 soldados de Alemania debe ser el principio del impulso definitivo para construir una defensa europea.
Donald Trump no ha tardado en cumplir la amenaza pronunciada el miércoles pasado en Washington ante el canciller alemán, Friedrich Merz, de cambiar la relación bilateral entre ambos países surgida tras la II Guerra Mundial y reducir la presencia de tropas estadounidenses en Alemania.
Apenas 48 horas después de esta amenaza, el Pentágono anunció el retorno a EE UU de 5.000 militares estacionados en territorio germano.
Apenas 48 horas después de esta amenaza, el Pentágono anunció el retorno a EE UU de 5.000 militares estacionados en territorio germano.
Este movimiento hace finalmente real e inmediato el dilema existencial que el continente ya no puede eludir. Por un lado, es la constatación de que Europa no puede seguir dando por descontada la colaboración estadounidense en la defensa del continente, la clave de bóveda del equilibrio de seguridad hasta ahora; al mismo tiempo, le empuja a emprender una senda, que no acaba de encontrar, para avanzar en una defensa común más urgente que nunca.