Un pacto posible: ¿por qué no se alían los medios de comunicación para acordar no emitir los discursos políticos que incluyan insultos fuertes, amenazas, mensajes de odio o invocaciones a la violencia?.

viernes, 1 de mayo de 2026

1-M. Ensanchar y proteger la democracia sin vocación banderiza y defender sin titubeos el poder adquisitivo de trabajadores y pensionistas.

En una viñeta de un conocido autor aparece la silueta de un hombre agachado trazando con una tiza una raya en el suelo. En el texto que acompaña la imagen se puede leer lo siguiente: «tracé una raya en el suelo y me declaré independiente, desde entonces, vivo pendiente de esa raya».

En este 1 de mayo, CCOO de Euskadi, quiere levantar la mirada, alejarse y combatir esas dinámicas con vocación banderiza y de brutalización de la diferencia que se expresan desde lo global a lo local.

La guerra ilegal en Irán y la vulneración constante del multilateralismo por parte de EEUU e Israel, a nivel internacional; la aporofobia institucional del Partido Popular y la prioridad nacional de Vox en el ámbito estatal; o el cuestionamiento de las herramientas de solidaridad interterritorial, como el salario mínimo interprofesional, o el uso irresponsable de la política lingüística como arma arrojadiza, con consecuencias laborales y fuera de los marcos del consenso histórico que la caracterizaba, que se promueve desde ciertos ámbitos en nuestro contexto más cercano, son, en parte, consecuencias de un mismo ‘modus operandi’, que nos aleja de los necesarios marcos de diálogo y acuerdo y promueven trincheras físicas y simbólicas.

Nuestra mirada pasa por generar certezas y utilidades a las personas trabajadoras, compaginando esta mirada con el ejercicio de la democracia participativa en el ámbito de la negociación colectiva. El derecho a decidir en el ámbito laboral se defiende practicándolo y no vetando la consulta a las plantillas en contextos complejos.


Defendemos los acuerdos útiles y de consenso que condicionan las políticas públicas y que protegen a las personas trabajadoras frente a las consecuencias socio laborales de la guerra en Irán, garantizando y articulando el derecho a la formación de las trabajadoras o el complemento a las prestaciones de desempleo para las personas con los salarios más bajos o en ERTE a causa de la guerra ilegal.

Debemos ensanchar y proteger la democracia a través de la defensa de las condiciones materiales de vida, reflejada en la defensa del poder adquisitivo de las trabajadoras y en la garantía del derecho a una vivienda digna.

Algunos lo llaman sindicalismo dócil. Nosotras lo llamamos democracia labor.


Hoy en El Correo he leído artículos de los cuatro grandes sindicatos vascos,
El titulado "Frente a trincheras, democracia laboral", es el que más comparto.