La frase condenada rezaba, a modo de conclusión: “Así que sí, gilipollas, pero no gilipollas de tontos, sino gilipollas de malvados, de mezquinos, de personas egoístas que solo buscan enfangar el bien común”.
Hace unos días otra jueza absolvía a una persona a la que se denunciaba por delitos de injurias a la mujer del Presidente acusándola "de ser un hombre que se había cambiado de sexo en Marruecos entre drogas". Curioso.
Una vez mas, a simple vista, la extrema derecha sale de rositas de los tribunales. Los demás, no.
Hace unos días otra jueza absolvía a una persona a la que se denunciaba por delitos de injurias a la mujer del Presidente acusándola "de ser un hombre que se había cambiado de sexo en Marruecos entre drogas". Curioso.
Una vez mas, a simple vista, la extrema derecha sale de rositas de los tribunales. Los demás, no.