Yo también estoy jodido. La verdad es que si hay algo de verdad en lo de Zapatero,
es una mierda ... de enormes proporciones e incalculables consecuencias.

jueves, 21 de mayo de 2026

Prioridades partidistas, mayorías absolutas y cordones sanitarios.

eldiario.es/opinion/Garbiñe Biurrun
 Parece que todo el mundo coincide en que "el PP no ha obtenido la pretendida mayoría absoluta y habrá de vérselas con VOX". No estoy de acuerdo.

Que no haya mayorías absolutas no es malo en sí mismo. Yo mismo me he alegrado muchas veces de ello, tanto en el Estado como en Euskadi. Es sano, pues obliga a negociar, a pactar y, sobre todo, a escuchar e incorporar otras ideas distintas de las propias. 

Pero esta idea general no siempre sirve. No sirve, desde luego, cuando ese diálogo, esa negociación y esos pactos se tienen que hacer con quien desde una gran parte de la ciudadanía y desde determinadas fuerzas políticas se rechaza de plano. Esto es, no es sano terminar pactando con quien quiere imponer ideas que repugnan a la mayoría, aquí y en otros lugares.

Es lo que ocurre con VOX. Yo no soy partidario de ignorarlos ni de evitar que hablen, sino más bien lo contrario: considero que solamente hay una vía para detener ideas repugnantes y es que las escuchemos, razonemos y las filtremos hasta que, con convicción, las rechacemos. Y ¿qué hacer entretanto? 

De un lado, y para comenzar, no celebrar la “derrota” ajena como victoria propia. 

De otro lado, si tan negativo es para la ciudadanía que la ultraderecha llegue al Gobierno o lo condicione en los términos que llevamos tiempo escuchando – que lo es, sin duda -, y si tan gran compromiso tienen todas las fuerzas políticas con la democracia y con los derechos humanos – que lo tienen, sin duda también -, no debiera ser tan complicado intentar facilitar una negociación y un pacto para la investidura de Moreno Bonilla con un programa de mínimos aceptable por todos o por algunos. No sería en modo alguno fácil, pero debiera ser posible.

No soy partidario de impedir el debate de ideas, pero sí de “
que permitan alianzas políticas para evitar que partidos políticos extremistas lleguen a gobernar.

Se han practicado, con éxito, en varios países de nuestro entorno sociopolítico.
En Francia, sin ir más lejos, a la hora de votar, dado su sistema electoral de doble vueltaAquí, podríamos considerar que la segunda vuelta es, en realidad, la investidura, de modo que podríamos exigir ese “cordón sanitario” que solamente podría funcionar si hay un acuerdo para votar al partido que, en razón de los resultados electorales, tenga las mayores posibilidades de formar gobierno – no necesariamente el partido vencedor, sino el que pueda tejer más y más potentes alianzas.

No es seguro, pero sí muy posible que la ciudadanía termine por agradecer a quien ofreciera un pacto en tal sentido y a quien lo aceptara.

Todo lo demás son palabras huecas y prioridades partidistas.