Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 27 de diciembre de 2011

Sin aplaudir al suegro de Urdangarín

Ayer su majestad recibió, dicen, dos minutos de aplausos.
Pero, afortunadamente, todavía, quedan
representantes de la ciudadanía
que no encuentran motivos para hacerlo.
¡Bien por ellos!