Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Ciao, ciao, Silvio

Quizás la coincidencia no sea mera casualidad. 

La realidad de su final se parece más a la de Al Capone, el mafioso que terminó entre rejas no por sus asesinatos sino por defraudar a Hacienda.

Ayer el Senado le expulsó no por sus violaciones a menores, sus innumerables corrupciones, por la demostrada compra de votos a políticos, etc ... sino por sus fraudes al fisco italiano.

Igualito, igualito que Al Capone. Por fin el "mafioso cara momia" comienza su declive que espero le conduzca directamente al infierno. Ciao Silvio.