Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suarez, "ahora", un "héroe" de nuestro tiempo.

Es curioso que la figura de Adolfo Suárez, ahora que está en situación crítica, sea objeto de tal cúmulo de epítetos admirativos y de tan alta consideración hacia su participación en la política del siglo XX. Es sorprendente porque este hombre venido de abajo fue mirado en su tiempo como un advenedizo, como un mindundi, como un chisgarabís adulador que había crecido a la sombra de un prohombre del Régimen franquista, Fernando Herrero Tejedor. Su primer gobierno, formado en buena parte por catedráticos, fue calificado como gobierno de penenes por su falta de peso político frente a otras vacas sagradas como Fraga o Areilza que lo miraban con abierto desprecio.

Hoy más que nunca es necesaria la audacia y la imaginación que se practicó en durante su presidencia, aun a costa de dar saltos en el vacío como los que dio él.